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Maridajes con café

Saber combinar el café con distintos acompañantes es todo un arte. Las combinaciones exitosas son aquellas que complementan el tipo de café elegido, ya que no se debe opacar ni la bebida ni la comida. A continuación, Cumbal presenta algunas sugerencias para maridar el café como un profesional.

En un buen maridaje, los sabores no tienen que competir, sino complementarse. Por ejemplo, el espresso pide a gritos un chocolate o, en su variante un poco más saludable, una manzana verde. En tanto, el café filtrado en chemex va muy bien con budines o muffins de zanahoria. El americano o café largo, como es menos intenso, marida muy bien con tartas de queso o nuez.

El clásico cortado va a la perfección con tortas de chocolate y con postres que lleven manteca, crema o alguna mermelada, gracias a la nota de suavidad que la pequeña cantidad de leche ofrece.  Si te gusta con más leche y pedís o te hacés un café con leche, entonces lo ideal es acompañarlo con un tiramisú o cualquier otra preparación que lleve vainilla, como budines o muffins.

Un brunch en casa diferente:

Durante los fines de semana, el desayuno a veces se nos junta con el almuerzo. Esto estimula maridajes novedosos y deliciosos. Así, podemos probar maridar nuestro café favorito con un sorprendente picoteo salado. Se trata de una manera de redescubrir las posibilidades del café solo, sin cambiar su sabor con agregados como el azúcar o la leche.

Cazuelitas de espárragos, queso y jamón:

Aunque resulte difícil de creer, el café hace una pareja estupenda con los espárragos y, desde luego, con el jamón cocido y el queso tipo emmental (¡sí, el de los agujeritos!). Si no tenés cazuelitas, podés usar una fuente, obviamente. Esta receta lleva salsa bechamel y queso rallado, ¡una delicia!

Milhojas caprese al sésamo:

Esta variante es más fresca y saludable. Todos sus ingredientes comparten notas aromáticas con el café, convirtiendo a este plato en una buena opción para un picoteo sano cafetero. Se trata de una receta ideal para el verano; al ser una especie de ensalada con una presentación original y con el toque crujiente de las semillas de sésamo con las que empanamos las rodajas de mozzarella. El sésamo y el tomate, con sus notas de fruto seco y el dulzor frutal del segundo, equilibran él café con armonía. Combina especialmente bien con variedades de café con leche.
Lo único que hay que hacer es intercalar rodajas de mozzarella rebozadas en semillas de sésamo con las de tomate y aliñar con unas cucharaditas de aceite de oliva con albahaca. Para que las milhojas conserven la forma y la presentación quede perfecta, ¡no te olvides de pinchar cada una con un palillo!